Recordé esa vez que tu amiga me preguntó cuál era mi plan contigo.
"Muchos, muchos meses. Tal vez años". Le dije.
Y aquí me tienes, miles de días después, esperando o no. Tomándolo con calma. Dibujándote una sonrisa porque, por el momento, es lo que puedo hacer. Compartiéndote las palabras y madrugadas porque son mi única pertenencia. Escribiéndote una notita en secreto, en impulso, una nota con el Che Guevara en la esquina superior derecha, debe ser de la suerte, de la pertinencia, de algo, quince palabras que son una carta. Dedicándote canciones que sólo tú entenderías porque no hay mejor lenguaje que el indirecto.
Te dije que seguiría, en otros cuerpos y figuras, seguiría.
Entre lo que fuimos y somos han habido incontables kilómetros, almohadas y tulipanes. Esto que somos, no fuimos. Aprendimos.
Y ahí estás, enviándome la canción más bonita que pudiste haber elegido. Escribiendo esas palabras sobre el abrazo que no nos dimos, los incendios diminutos en mis manos, las cenizas que quedaron. Sé de tu alegría a la distancia.
No hay más plan. Escribí.
"Muchos, muchos meses. Tal vez años". Dije.
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May 13, 2014
Tu Ciudad de México
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Sonría
February 1, 2014
Baltimore
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Vamo´a ver
February 8, 2013
Un pretexto para saludarte, Juan Carlos
Te diré algo, le dije, pero tienes que creerlo. Es verdad. Hoy, exactamente hace diez años, murió Augusto Monterroso. No lo sabía. Me enteré porque de pronto se me vino a la mente El dinosaurio. Quería ponerlo en un papel. No sé por qué. Sólo me vino a la cabeza y sentí la necesidad de escribirlo. Luego quise ver su foto, y luego su fecha de nacimiento y por último el día de su muerte. Todos morimos, pensé. Puedo asegurarte que no conocía, hasta hoy, la fecha de su muerte. Apenas recuerdo una imagen caricaturesca de su triste rostro puesto en un viejo libro, en donde decía que él, ese Monterroso caricaturesco aparecido en un pequeño cintillo, había nacido en 1921, que había escrito El dinosaurio, que era el cuento más corto escrito en lengua española, y que decía que Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Pero jamás vi, te lo aseguro, esa otra fecha, la de su deceso, y que como bien sabes, porque hoy lo vives, marca el término del camino. No aparecía porque hoy, es decir, hace unos minutos, sé que él, Monterroso, seguía con vida, a pesar de que todo en la caricatura sugería que había muerto al menos una década atrás. Sólo quiero decirte que quizás un día, justo en medio de esta clase de casualidades de las que siempre hemos vivido rodeados, que nos acompañarán siempre, quedándose aun cuando te hayas ido, y que han llegado a atormentarte porque terminan, como dices y sin duda comprobaste ya, operando en contra de ti y no en favor tuyo, despierte y todavía sigas allí. Quizás seas mi dinosaurio monterrosiano y mi caricatura anacrónica de una muerte que pese a todo, incluida tu más absoluta resignación, sólo pueda confirmarse en el futuro.
Emilio Santamaría
Emilio Santamaría
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January 20, 2013
Prozac
¿Cómo exactamente se escribe sobre la depresión (dice Omar "enfermedad burguesa")? ¿Con qué palabras? ¿Con qué verbos? ¿En qué tiempo?
¿Se dice: "Sé que un día de abril no pude pararme de la cama de tal cansancio en el cuerpo, veía al cielo o al techo (no importaba ni importará), pensaba en no sé qué, pero pensaba, tragaba saliva, tensaba la garganta, apretaba los dedos de las manos. Quise quedarme en la cama para llorar más a gusto. Posteriormente intenté ir a la Universidad, pero enseguida di el primer paso, deposité la mirada en la puerta y no salí, estuve ahí, parada por un par de horas, luego volví a la cama. Lloré por horas hasta dejar de ser consciente. Así fue la primera semana en la que supe de esto, la primera en la que fue incontrolable"?
¿"Estuve frente a un lago por un día sin darme cuenta. Se hizo de noche, dejaron de pasar autobuses, vi a los patos subirse a los árboles y escuché a los grillos cantar, volteé los ojos hacia la luna, encontré detalles en ella. Me pregunté si todo esto, eso, valía la pena"?
¿"Esto es una enfermedad, y como tal, se cura con rutinas: son las ocho de la mañana y no quiero olvidarme de la cápsula diaria, pongo tres alarmas. Evito tomarla en público por si alguien pregunta qué es, para qué sirve, si duele, si he intentado tomar terapia. La tomo en secreto con el afán de supervivencia social, nada más. Son las diez de la noche y es lo mismo, aunque con mayor soledad y posibilidad de mentir. Es más fácil decir que son anticonceptivos, que son pastillas para el sueño, que son cualquier cosa. Por la noche casi nadie se preocupa"?
¿"Supimos que no era tristeza porque dejó de tener razón. Nunca tuvo razón. Salía con un hombre inigualable, absurdamente inmaduro, dejó preguntas, se fue con culpa. Por una semana estuve infinitamente triste. Después el sentimiento dejó de tener explicación. La tristeza se quedó, pensé que no tenía sentido, pensé en las alegrías diarias, en lo afortunada que era. Empeoraba. La tristeza, la extraña nostalgia, siempre está latente. No importa cuánto se piense, se camine, se decida salir y bailar ante el mundo"?
¿"Sé que necesito que alguien me haga reír. Sé que necesito simpleza pues ahí se encuentra la belleza más pura, tranquila, paciente. Sé que necesito escuchar voces cantar a diario. Sé que necesito que cada amanecer, alguien, quien sea, me diga en voz bajita `esto vale la pena´. Sé que el silencio es imprescindible. Sé que necesito descansar. Sé que necesito de buenas conversaciones. Sé que necesito leer. Sé que necesito comprensión cuando soy incapaz de expresar ideas por medio de palabras. Sé que ocupo mi agenda porque soy experta en el escape. Sé que prefiero estar acompañada porque espero incansablemente que, pese a no poder percibirlo, así mejore"?
¿"Dejé de escribir porque dejé de poder hacerlo y por ello, dejó de haber razón"?
¿"A veces no puedo andar sola en la bici, en el coche, tampoco por el metro, pienso en los excesos. En lo que pasaría si... Luego me detengo, luego recuerdo, luego sonrío, luego rezo tantito. Deseo con todo lo que puedo, que así como llegó, un día de abril, esto se vaya"?
¿Se dice: "Sé que un día de abril no pude pararme de la cama de tal cansancio en el cuerpo, veía al cielo o al techo (no importaba ni importará), pensaba en no sé qué, pero pensaba, tragaba saliva, tensaba la garganta, apretaba los dedos de las manos. Quise quedarme en la cama para llorar más a gusto. Posteriormente intenté ir a la Universidad, pero enseguida di el primer paso, deposité la mirada en la puerta y no salí, estuve ahí, parada por un par de horas, luego volví a la cama. Lloré por horas hasta dejar de ser consciente. Así fue la primera semana en la que supe de esto, la primera en la que fue incontrolable"?
¿"Estuve frente a un lago por un día sin darme cuenta. Se hizo de noche, dejaron de pasar autobuses, vi a los patos subirse a los árboles y escuché a los grillos cantar, volteé los ojos hacia la luna, encontré detalles en ella. Me pregunté si todo esto, eso, valía la pena"?
¿"Esto es una enfermedad, y como tal, se cura con rutinas: son las ocho de la mañana y no quiero olvidarme de la cápsula diaria, pongo tres alarmas. Evito tomarla en público por si alguien pregunta qué es, para qué sirve, si duele, si he intentado tomar terapia. La tomo en secreto con el afán de supervivencia social, nada más. Son las diez de la noche y es lo mismo, aunque con mayor soledad y posibilidad de mentir. Es más fácil decir que son anticonceptivos, que son pastillas para el sueño, que son cualquier cosa. Por la noche casi nadie se preocupa"?
¿"Supimos que no era tristeza porque dejó de tener razón. Nunca tuvo razón. Salía con un hombre inigualable, absurdamente inmaduro, dejó preguntas, se fue con culpa. Por una semana estuve infinitamente triste. Después el sentimiento dejó de tener explicación. La tristeza se quedó, pensé que no tenía sentido, pensé en las alegrías diarias, en lo afortunada que era. Empeoraba. La tristeza, la extraña nostalgia, siempre está latente. No importa cuánto se piense, se camine, se decida salir y bailar ante el mundo"?
¿"Sé que necesito que alguien me haga reír. Sé que necesito simpleza pues ahí se encuentra la belleza más pura, tranquila, paciente. Sé que necesito escuchar voces cantar a diario. Sé que necesito que cada amanecer, alguien, quien sea, me diga en voz bajita `esto vale la pena´. Sé que el silencio es imprescindible. Sé que necesito descansar. Sé que necesito de buenas conversaciones. Sé que necesito leer. Sé que necesito comprensión cuando soy incapaz de expresar ideas por medio de palabras. Sé que ocupo mi agenda porque soy experta en el escape. Sé que prefiero estar acompañada porque espero incansablemente que, pese a no poder percibirlo, así mejore"?
¿"Dejé de escribir porque dejé de poder hacerlo y por ello, dejó de haber razón"?
¿"A veces no puedo andar sola en la bici, en el coche, tampoco por el metro, pienso en los excesos. En lo que pasaría si... Luego me detengo, luego recuerdo, luego sonrío, luego rezo tantito. Deseo con todo lo que puedo, que así como llegó, un día de abril, esto se vaya"?
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January 12, 2013
Depresión crónica
Abril 2011- Presente
Esto.
Aaron Swartz
Surely there have been times when you’ve been sad. Perhaps a loved one has abandoned you or a plan has gone horribly awry. Your face falls. Perhaps you cry. You feel worthless. You wonder whether it’s worth going on. Everything you think about seems bleak — the things you’ve done, the things you hope to do, the people around you. You want to lie in bed and keep the lights off. Depressed mood is like that, only it doesn’t come for any reason and it doesn’t go for any either. Go outside and get some fresh air or cuddle with a loved one and you don’t feel any better, only more upset at being unable to feel the joy that everyone else seems to feel. Everything gets colored by the sadness.
At best, you tell yourself that your thinking is irrational, that it is simply a mood disorder, that you should get on with your life. But sometimes that is worse. You feel as if streaks of pain are running through your head, you thrash your body, you search for some escape but find none. And this is one of the more moderate forms. As George Scialabba put it, “acute depression does not feel like falling ill, it feels like being tortured … the pain is not localized; it runs along every nerve, an unconsuming fire. … Even though one knows better, one cannot believe that it will ever end, or that anyone else has ever felt anything like it.”
The economist Richard Layard, after advocating that the goal of public policy should be to maximize happiness, set out to learn what the greatest impediment to happiness was today. His conclusion: depression. Depression causes nearly half of all disability, it affects one in six, and explains more current unhappiness than poverty. And (important for public policy) Cognitive-Behavioral Therapy has a short-term success rate of 50%. Sadly, depression (like other mental illnesses, especially addiction) is not seen as “real” enough to deserve the investment and awareness of conditions like breast cancer (1 in 8) or AIDS (1 in 150). And there is, of course, the shame.
So I hope you’ll forgive me for not doing more. And hey, it could be worse. At least I have decent health insurance.
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December 29, 2012
Madrugada
Pienso en la comida.
Pienso en la comida todo el tiempo, más por la madrugada.
En el abuelo que contaba su infancia plagada de hambre y analfabetismo.
En la abuela que no para de hablar sobre el trabajo temprano.
En los movimientos espontáneos del estómago.
Una vez viví en India, viajé por doquier, casi siempre de madrugada.
Entonces el guru me preguntó: "Do you go to college? Does it work? Do you now know how to solve poverty? Just tell me. If not, then it doesn´t work". Si no sabes cómo solucionar la pobreza, casi nada sirve.
Y me amarró un listoncito a la mano derecha.
Y sigue aquí, por más que quiero, no se quiebra, no se esfuma, no me deja.
Do you now know how to solve poverty?
Pienso en la comida.
Pienso todo el tiempo en esa pobreza.
Pienso en la comida todo el tiempo, más por la madrugada.
En el abuelo que contaba su infancia plagada de hambre y analfabetismo.
En la abuela que no para de hablar sobre el trabajo temprano.
En los movimientos espontáneos del estómago.
Una vez viví en India, viajé por doquier, casi siempre de madrugada.
Entonces el guru me preguntó: "Do you go to college? Does it work? Do you now know how to solve poverty? Just tell me. If not, then it doesn´t work". Si no sabes cómo solucionar la pobreza, casi nada sirve.
Y me amarró un listoncito a la mano derecha.
Y sigue aquí, por más que quiero, no se quiebra, no se esfuma, no me deja.
Do you now know how to solve poverty?
Pienso en la comida.
Pienso todo el tiempo en esa pobreza.
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Promesas por cumplir
December 25, 2012
Farewell
Entre la Ciudad de México y Washington DC hay cerca de 3034 kilómetros en línea recta.
Se puede ir:
En avión, bus, bici.
As soon as it gets hard,
remember,
no estás solo(a)
todo mejora siempre
estoy(estás) espera(á)ndo(me).
En estas palabras ha habido acciones.
En estas palabras hay más que promesas.
Se puede ir:
En marzo, mayo, junio, diciembre.
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USA
December 15, 2012
Declaración de principios
(Nunca le escribí algún poema a este novio que ahora tengo.
Lo importante se dice bajito.
Como si fuera tesoro.
Se dice a su oído,
de noche
o temprano
sonriendo
y nada más.
Sin poemas.
Sin fotos.
Sin presunciones.
Entre paréntesis).
Lo importante se dice bajito.
Como si fuera tesoro.
Se dice a su oído,
de noche
o temprano
sonriendo
y nada más.
Sin poemas.
Sin fotos.
Sin presunciones.
Entre paréntesis).
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Sonría
July 17, 2012
Sonrisa
Estuve sonriendo un par de minutos, hubieras visto mi sonrisita inmensa, como esa que ilumina la cara de los niños cuando por fin aprenden a leer su nombre. No pude dejar de sonreír mientras pensaba en el pasado, en aquellas tardes lluviosas inundadas de agua celestial (lágrimas de Dios), el mar acaparando la tierra poco a poco, llevándosela quién sabe dónde y yo ahí: pensativa.
Estuve tan sonriente, casi-casi carcajeante. Grito a los cuatro vientos que ya puedo reírme de eso que pasó, me pasó. Me estoy riendo de forma incontrolable, incontenible, imprevista, indescriptible. Eso que pasó, ya por fin pasó.
Crecí.
Estoy riendo del domingo. Los dos abrazados medio día nada más porque sí, porque no hay explicaciones necesarias, ni cuerpos que se cansen, ni tardes que anochezcan. Se vale sonreír sólo por el tiempo compartido, las manitas acariciándose, los besos otorgados, las promesas regaladas, las mentiras calcinadas. Sonrío por las heridas verdaderas de los amores de mentira. Sonrío por las heridas de mentira de los amores de a de veras. Sonrío por las palabras. Se vale carcajearse de repente.
Por la vida misma, se sonríe. Así, con la misma sonrisa de cuando aprendí a nombrar las letras.
Crecí.
Estuve tan sonriente, casi-casi carcajeante. Grito a los cuatro vientos que ya puedo reírme de eso que pasó, me pasó. Me estoy riendo de forma incontrolable, incontenible, imprevista, indescriptible. Eso que pasó, ya por fin pasó.
Crecí.
Estoy riendo del domingo. Los dos abrazados medio día nada más porque sí, porque no hay explicaciones necesarias, ni cuerpos que se cansen, ni tardes que anochezcan. Se vale sonreír sólo por el tiempo compartido, las manitas acariciándose, los besos otorgados, las promesas regaladas, las mentiras calcinadas. Sonrío por las heridas verdaderas de los amores de mentira. Sonrío por las heridas de mentira de los amores de a de veras. Sonrío por las palabras. Se vale carcajearse de repente.
Por la vida misma, se sonríe. Así, con la misma sonrisa de cuando aprendí a nombrar las letras.
Crecí.
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April 3, 2012
Mauerpark
-¿Vale la pena?- Preguntó Carlos a la distancia.
-No, creo que no... Yo sé que no vale la pena-.
Todo fin de viaje es el principio de otro. Ese tren hacia Hamburgo que tomé algún día de la segunda semana de noviembre fue el principio de este otro andar.
A veces una viaja no para narrar nuevos sucesos, tomar buenas fotos, mandar más postales; sino para definir a pinceladas gruesas qué existencia, qué futuro, qué vida quiere tener. Viajar para reconstruirse.
Berlín, la ciudad, es lo de menos.
-No, creo que no... Yo sé que no vale la pena-.
Todo fin de viaje es el principio de otro. Ese tren hacia Hamburgo que tomé algún día de la segunda semana de noviembre fue el principio de este otro andar.
A veces una viaja no para narrar nuevos sucesos, tomar buenas fotos, mandar más postales; sino para definir a pinceladas gruesas qué existencia, qué futuro, qué vida quiere tener. Viajar para reconstruirse.
Berlín, la ciudad, es lo de menos.
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October 31, 2011
Uñas rojas
Me puse las medias de red porque sabía que los fines de semana no volverían a ser calientes, no me permitirían salir sin abrigo y botas. Me puse las medias de red porque con ese vestido nada iba mejor, hubieses visto, las piernas se me veían larguísimas. Me las puse porque nunca antes tuve unas, en boca de mi hermana "la medias de red son medias de puta", como lo es el labial carmín, las minifaldas de cualquier color, las pestañas negras, los aretes ostentosos, las zapatillas plateadas, todo de puta. Me las puse porque aquí nadie me acosaría, no tendría que cuidarme la espalda ni las nalgas, tomaría el autobús al centro como si nada, todas lo haríamos y no sería extraordinario. No tuve miedo de ser observada, de que quienes me vieran en la calle crearan historias sobre mí, supe desde que las compré que aquí las medias de red son sólo un accesorio más; andan las danesas con medias negras, rojas, piel, rotas, medias con agujeros enormes bajo shorts que no llegan a los muslos, salen de fiesta, conducen la bici, asisten a la universidad siempre con medias y sin etiquetas. Me puse las medias de red, de puta, porque quise rebelarme contra el pasado, contra el machismo que mi abuela, mis tías, mi madre, me han enseñado, quise a la distancia acabar con la misoginia de aquellos que alguna vez me tocaron sin consentimiento, me gritaron sin otra razón más que mi cuerpo. Me acordé de ti, Lizbeth, que me explicaste hace mucho, que nada debería tener etiquetas, menos la ropa.
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October 26, 2011
Kok Antiquariaat

Ahí estuvimos, las dos en Amsterdam diciéndonos que el México al que volveremos no es el México que dejamos hace cinco años cuando nos fuimos a estudiar al extranjero. Este México parece tener el miedo que no tuvieron quienes ocuparon Reforma o quienes anduvieron en la Otra Campaña. Dejamos atrás tiempos en los que ser joven era sinónimo de libertad, pasaron los días en los que los jóvenes de secundaria no tenían que tirarse al piso para salvar la vida. Hablamos como si fuésemos dos viejas nostálgicas, no es nada más que tantas transformaciones en tan pocos meses. El México de hace cinco años se esfumó muy rápido y sin previo aviso, por ello duele, por eso nos lo teníamos que contar.
Amsterdam nos vio decirnos cuanta esperanza se nos ha ido a cada respiro. El maratón internacional me dio una gran bienvenida recordándome de qué somos capaces, mil, diez mil corredores de todo el mundo andando a toda velocidad esperando los aplausos en cada esquina. Vi cómo los holandeses dan ánimos a sus corredores con música de Elvis Presley y mallones rosas, bailan y cantan porque el sol se los permite, porque no hay nada qué temer.
Elba y yo platicamos de esto, del futuro, de los recuerdos que nos darán vida, la memoria es lo que nos queda al final. Caminamos entre deportistas y canales conversando sobre la posibilidad de rebelarnos despacito y el significado cotidiano del ser radical. ¿Qué es ser radical? Además de gritar por el Eje Central o silenciarnos para crear unidad, tomar las calles, decidirse a prometer nunca ser burócrata porque así dijeron nuestros padres: combatirían al sistema desde dentro. Así dijeron nuestros amigos y hénos aquí. Ser radical, quizás, es reencontrar la esperanza y aceptar que fuimos nosotros los culpables de que se nos escapara.
Es tirar un semestre de universidad, irse al norte o al sur, pero irse. Es, como Amsterdam, tomar decisiones de tajo. O como aquel viejo al lado de un canal (no sé cuál, no importa el nombre) que fumaba un porro mientras jugaba con sus hijas a las escondidas, contaba mientras ellas se ocultaban tras los árboles. El porro era lo de menos, porque ponía atención, porque estaba ahí, jugando, haciéndose chiquito ante ellas, riéndose, siendo buen padre, rompiendo el halo en torno a la marihuana. Ser radical, tal vez, es recordar a cada acción que siempre seremos más que lo que consumimos.
Saber, estar consciente de que somos más que nuestro empleo. La tienes detrás de un vidrio semidesnuda, usa medias de red y sostén negro; con la mano izquierda te invita a pasar, mueve el dedo índice como diciéndote que el tiempo no espera, que no tiene sentido dudarlo, que nadie más que ella puede verte. Te conoce bien, no pasarás. Entonces vuelve a su silla, se acomoda el cabello y sonríe. No recordarás su cuerpo, sus senos al descubierto ni sus piernas largas y blancas, recordarás sus labios rojos esbozando complicidad. Ser radical, quizás, es plantarse frente al mundo pareciendo vulnerable pero mostrando enorme dignidad.
Es ser la calma entre el bullicio, la librería de joyas del S. XIX, donde además se albergan litografías sin firma que retratan los atardeceres holandeses, copias de grabados de Rembrandt. Cristo en la tormenta en el lago de Galilea. Manuales para la revuelta de 1968 en inglés, francés, español, idiomas que no son holandés. Postales enviadas de todo el mundo con imágenes de libros, sólo libros. Ser radical es ser el oasis, como lo es la Kok Antiquariaat en el Distrito Rojo. Retar al espacio, a los vecinos, a lo que el turista espera, arriesgarse a seguir contrastando. Ser radical es ser valiente; como la librería, el papá que fuma marihuana, la prostituta, todos aquellos que jamás serán reconocidos pero que sin miedo y con coraje por ellos, por otros, andan, siguen andando.
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Promesas por cumplir
September 30, 2011
De tierra y paz
Lo importante generalmente se aprende de las palabras y silencios de las calles y los libros, no de las clases universitarias.
Hoy parecía más conveniente salir a disfrutar el sol danés, regalo del destino y las coincidencias climáticas que ir a la universidad. Se aprende más de salir en bicicleta a pasear por el lago, viendo a los caballos pastar mientras los viejos contemplan. Viejos que tomados de la mano caminan por ahí, andan un par de horas, se sientan, comen pan con paté, se miran a los ojos, deciden tomar sus bicis y andan de vuelta a casa platicando en el camino. Brabrand lleno de viejos y migrantes, Brabrand con corazón de lago, lugar en el que todos van a tomar el sol, de paso verse reflejados en el agua. Aquí, en este barrio, es donde se mezclan las sombras de quienes llevan la vida entera valorando el sol y de quienes salimos a disfrutarlo por mera nostalgia. Los caballos pastan, la gente sale, no pasa nada, no se acaba el mundo ni hay noticias trágicas, no hay 50 mil muertos a cuestas, 30 mil huérfanos, miles de desaparecidos: se aprende más de esto, de recordar qué significa paz.
Se aprende más de platicar con un desconocido en la tienda, dice de repente "You are from Mexico, I'm from Palestine, we also have a war". Carajo. Esta guerra que hermana, ni él, ni yo pedimos conocer a los muertos, saber sus nombres, conocer sus historias. Olvidarnos del número. Rebelarnos ante la estadística, recordar que detrás de esto hay razones y omisiones. Se aprende más del momento en el que una entiende que el palestino ha comenzado a confundirme con una refugiada de guerra, afectada igual por los muros, cañones, bombas. Paso a su bodega a compartir falafel, me pregunta de los próximos años, del futuro, la memoria, si nos acordamos o ya nos acostumbramos. Ese doloroso minuto en el que le dije que desafortunadamente, ya nos acostumbramos. Poco a poco se nos olvida. Todo está bajo control, no hay gente en los parques hablándose, compartiendo sombras, pensando. Nada más terrible que la desocupación de lo público; entonces la guerra nos alcanzó. Igual que en Palestina, me dice, donde a pesar del día soleado, nos quedamos en casa a ver la TV, escuchar el radio, escribir.
Se aprende más de salir con un refugiado político sin nombre ni dirección y verle sonreír, resulta que pese al tiempo, los golpes, el frío y la distancia, se puede seguir. La libertad no es asunto del espacio, sino de la conciencia. Verdaderos revolucionarios que me recuerdan por lo que vale la pena leer los mil ensayos de Memoria Colectiva, no es por el certificado, la experiencia, la metodología, es por compromiso conmigo y con los otros. Se aprende hablando de Robert Mugabe, del colonialismo, los artículos en inglés, español, francés que no hemos escrito, las historias de guerra que no hemos contado, las canciones que no hemos cantado, las vidas de los muertos que no hemos narrado. Primero vendrá una resolución diciéndonos que creemos una Comisión de la Verdad antes de que nos decidamos a organizarla. Volverá el gobierno autoritario antes de que encontremos a los desaparecidos de la Guerra Fría. Los libros de historia no incluirán estos cinco años, los maestros no hablarán de ello, fingiremos que fue un sueño, porque quisimos que la foto del cuerpo de María Macías Castro al lado de su laptop pareciera nada más que eso: un sueño. Se aprende más acercándome al refugiado político de Zimbabwe, sabiendo que no quiero ser como él a los 27, y que él fue tan parecido a mí a los 21.
Se aprende más paseando por el centro de Aarhus con una amiga, bebiendo una cerveza mientras platicamos de la clases que tomamos y damos, de la costumbre danesa de poner velas en todos lados, de cuán llena de gente está la explanada de la catedral, el canal, las playas. La gente no sólo sale porque sea un día especialmente soleado, salimos porque podemos caminar por el puerto sin miedo a lo que viene. Se aprende mucho de amanecer a diario con el periódico plagado de noticias llanas, beber café mientras se lee un buen libro, andar en bicicleta de casa a la universidad y viceversa, no tener reuniones interminables, ni siquiera imaginar protestas masivas. Vivir en esta indescriptible, culpable, recalcitrante paz.
Hoy parecía más conveniente salir a disfrutar el sol danés, regalo del destino y las coincidencias climáticas que ir a la universidad. Se aprende más de salir en bicicleta a pasear por el lago, viendo a los caballos pastar mientras los viejos contemplan. Viejos que tomados de la mano caminan por ahí, andan un par de horas, se sientan, comen pan con paté, se miran a los ojos, deciden tomar sus bicis y andan de vuelta a casa platicando en el camino. Brabrand lleno de viejos y migrantes, Brabrand con corazón de lago, lugar en el que todos van a tomar el sol, de paso verse reflejados en el agua. Aquí, en este barrio, es donde se mezclan las sombras de quienes llevan la vida entera valorando el sol y de quienes salimos a disfrutarlo por mera nostalgia. Los caballos pastan, la gente sale, no pasa nada, no se acaba el mundo ni hay noticias trágicas, no hay 50 mil muertos a cuestas, 30 mil huérfanos, miles de desaparecidos: se aprende más de esto, de recordar qué significa paz.
Se aprende más de platicar con un desconocido en la tienda, dice de repente "You are from Mexico, I'm from Palestine, we also have a war". Carajo. Esta guerra que hermana, ni él, ni yo pedimos conocer a los muertos, saber sus nombres, conocer sus historias. Olvidarnos del número. Rebelarnos ante la estadística, recordar que detrás de esto hay razones y omisiones. Se aprende más del momento en el que una entiende que el palestino ha comenzado a confundirme con una refugiada de guerra, afectada igual por los muros, cañones, bombas. Paso a su bodega a compartir falafel, me pregunta de los próximos años, del futuro, la memoria, si nos acordamos o ya nos acostumbramos. Ese doloroso minuto en el que le dije que desafortunadamente, ya nos acostumbramos. Poco a poco se nos olvida. Todo está bajo control, no hay gente en los parques hablándose, compartiendo sombras, pensando. Nada más terrible que la desocupación de lo público; entonces la guerra nos alcanzó. Igual que en Palestina, me dice, donde a pesar del día soleado, nos quedamos en casa a ver la TV, escuchar el radio, escribir.
Se aprende más de salir con un refugiado político sin nombre ni dirección y verle sonreír, resulta que pese al tiempo, los golpes, el frío y la distancia, se puede seguir. La libertad no es asunto del espacio, sino de la conciencia. Verdaderos revolucionarios que me recuerdan por lo que vale la pena leer los mil ensayos de Memoria Colectiva, no es por el certificado, la experiencia, la metodología, es por compromiso conmigo y con los otros. Se aprende hablando de Robert Mugabe, del colonialismo, los artículos en inglés, español, francés que no hemos escrito, las historias de guerra que no hemos contado, las canciones que no hemos cantado, las vidas de los muertos que no hemos narrado. Primero vendrá una resolución diciéndonos que creemos una Comisión de la Verdad antes de que nos decidamos a organizarla. Volverá el gobierno autoritario antes de que encontremos a los desaparecidos de la Guerra Fría. Los libros de historia no incluirán estos cinco años, los maestros no hablarán de ello, fingiremos que fue un sueño, porque quisimos que la foto del cuerpo de María Macías Castro al lado de su laptop pareciera nada más que eso: un sueño. Se aprende más acercándome al refugiado político de Zimbabwe, sabiendo que no quiero ser como él a los 27, y que él fue tan parecido a mí a los 21.
Se aprende más paseando por el centro de Aarhus con una amiga, bebiendo una cerveza mientras platicamos de la clases que tomamos y damos, de la costumbre danesa de poner velas en todos lados, de cuán llena de gente está la explanada de la catedral, el canal, las playas. La gente no sólo sale porque sea un día especialmente soleado, salimos porque podemos caminar por el puerto sin miedo a lo que viene. Se aprende mucho de amanecer a diario con el periódico plagado de noticias llanas, beber café mientras se lee un buen libro, andar en bicicleta de casa a la universidad y viceversa, no tener reuniones interminables, ni siquiera imaginar protestas masivas. Vivir en esta indescriptible, culpable, recalcitrante paz.
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September 11, 2011
Islandia (2)

Es como llegar al fin del mundo, o al principio. No se sabe.
Bajé del avión con ganas de explorar lo más que pudiese, anduve a pie por varios minutos, paseé por el aeropuerto buscando un mapa de Rejyavik, pensé que tal vez habría algún autobús que me llevase al centro de la ciudad, observé a los islandeses que atendían el duty free, a los policías, a los meseros, todos son tan iguales: Bellos. Yo tan ilusa, no había mapa de la ciudad, tampoco autobús que me acercara al centro. Fallé en mi búsqueda pero descubrí que el islandés, tanto como el hindi son ajenos al español, al inglés, al danés, a cualquier idioma que hubiese visto antes. Pequeño idioma hablado por 300 mil personas, olvidado del mundo, en el horizonte del oceáno. Diminuta isla olvidada por cualquier libro de Geografía, Islandia a la distancia.
El frío islandés me inundó los pulmones enseguida salí del avión. Avión desde el cual vi pedacitos de hielo flotar por el mar, se miraba a la tierra deshacerse desde allí arriba, como si todo viajase al sur lentamente, por un minuto (o una hora, no sé) escuché a los glaciares perder metros de sí. Recordé el sonido del hielo caer, como aquella vez que escalamos una montaña en los Himalayas, enormes bloques blancos caían del cielo como si mi mundo terminara de repente, así Islandia desde el aire, cayéndose despacio, dándose al océano. Estábamos a 6ºC pero la sensación térmica era de -10ª, me abrazaba para darme calor, recordarme que pese a estar tan sola allí, no lo estoy aquí. Recordar que hay promesas que nunca se cumplen, como los viajes a Islandia. Abrazándome porque tenía frío, porque no había nadie más.
Fui a ver el océano, siempre me ha gustado ir a la costa sólo para ver arena, para ver el romance de la tierra con el agua, este ir y venir de las olas que pocas veces penetran con entereza a la playa, el juego del agua que finge ser fuerte y es rota enseguida encuentra una barrera. El juego del cortejo. Fui para saber si desde allí podría ver al mundo entero, para algún día contar qué se ve desde la costa islandesa, cómo son las nubes del norte. Me encontré sentada en una banca de madera viendo al mar, sintiendo al viento jalarme hasta el agua, llevarme a fuerza mientras me gritaba que en Islandia, la gente recuerda que es casi nada, por que el viento, el agua, las nubes, las gaviotas enormes, los glaciares al derretirse y los volcanes al calentarse lo son todo.
Dijo Lonely Planet que fuera a la Laguna Azul, que caminase hacia los volcanes, que comiera paté de tiburón. Dijeron que fuese turista en Islandia. Pensé yo que esta vez iría a Islandia solamente a respirar, pensar, ver que hay antes del poema, otra vez regresaría por un par de meses: acompañada. Por que sabía que el frío me contagiaría de tristeza, nostalgia, recuerdos, momentos perdidos, miedos; qué mejor, así comienza y termina la vida y el mundo. A sabiendas de que siempre hay pedacitos de hielo y de tierra arrojándose al océano.
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Pasó,
Promesas por cumplir
August 28, 2011
American Way of Life (1)
Ya dijo Freire, ya dijo Gramsci, ya dijo Montessori, ya dije yo, que la educación es siempre un acto político en el que es tan importante lo que se enseña como lo que se calla. Tan esencial es el currículo oficial como el oculto. Porque lo que decide no enseñarse suele ser alternativo a lo establecido por cualquier sistema, da oportunidades a la imaginación de lo distinto, a siquiera pensar que otro mundo es posible. Poniéndolo de forma un poco más poética, lo que no se enseña contiene al horizonte. Diciéndolo más claramente, el contenido limita lo políticamente correcto, lo sistémicamente adecuado.
Es un problema, y así debe llamarse, el mero hecho de omitir al pensamiento marxista, crítico, marxista analítico. Vi a nuestros amigos por una semana, platiqué con ellos, me quedé en sus casas, comí su comida; pensé mucho en cuánto hemos cambiado y hacia dónde estamos yendo. Noté que cuando decidimos volver a México, además de elegir un camino geográfico, sobre todo optamos por una línea ideológica. Decidimos no quedarnos con sólo una historia. Intento decir que el pensamiento latinoamericano presente en la estructura, currícula y métodos de la UNAM (mi UNAM) me ha dado la libertad de observar distintos aspectos del mundo, no creo que la Universidad sea lo suficientemente crítica, sin embargo, en medio de las discusiones sobre sociedad civil en un café cerca de la Casa Blanca, me pareció suficiente saber de la existencia del pensamiento de Foucault. Allí, entre el Pentágono y el Memorial a Lincoln supe que es fundamental recordar que somos vigilados, a veces castigados, tal vez premiados sin ser vigilados. Me alegró reconocer las alternativas del american way of life.
La vida estudiantil en México es sumamente distinta a la estadounidense, siempre lo hemos sabido. No sé si lo esencial radique en vivir en un campus, tener clases pequeñas, elegir clases, no sé... Sé que me importa el activismo estudiantil y el cómo los universitarios entendemos nuestro rol en la toma de decisiones. El activismo para mí siempre ha sido político y como tal, formativo en el plano social e ideológico; será tal vez porque en América Latina, el tercer mundo, el mundo subdesarrollado (llámalo como quieras), las exigencias estudiantiles van de la mano con la lucha obrera y campesina, el movimiento estudiantil tiene potencial de volverse movimiento social y viceversa. No en Estados Unidos, no en el actual círculo de los estudiantes de Liberal Arts y Ivy League, sería interesante considerar al sistema de California o NY. Me sorprendió la falta de vínculos entre el mundo académico y el mundo en general, conclusión que he sacado de platicar con quienes estudian aquí y de observar Georgetown y su relación con el entorno inmediato, de recordar Columbia en NYC. Seguramente me equivoco. Poner banderitas en la calle que dicen "War is not the answer" y no emprender ningún otro tipo de acción, no es compromiso político ni ideológico, es simplemente un conjunto de buenas intenciones.
Tan buenas intenciones como decir que una quiere trabajar en una organización no-gubernamental en un país latinoamericano habiendo sido educada en EUA. Nada de "abajo el imperialismo" en mis palabras, simplemente creo que el cómo se entiende la ciudadanía en un país tan institucionalizado dista mucho de lo que buscan los pueblos en América Latina, para empezar, a veces dudo mucho que deba hablarse de ciudadanía en el contexto latinoamericano, tal vez debiera cambiar el término. Me acordé de cuán ingenua era yo cuando volví, cuan descontextualizada, la diferencia es que tenía 18 y mi formación no era especializada. Vivir en Oaxaca me enseñó mucho, estudiar en la Fac y a la par trabajar en Alianza Cívica, más, evidentemente aquí no me refiero al conocimiento académico sino al aprendizaje del día a día. Trabajar en ONG's, en Colectivos, etc. no es cosa sencilla.
Resultará obvio el porqué tuve emociones encontradas. Washington y un par de conversaciones que tuve allá fue encararme a mí pero hace unos años, recordar mis razones para estar donde estoy. Encontrar a los amigos de hace tiempo me aclaró el camino.
Por todo lo demás, DC es una ciudad organizada, discriminatoria y patriota pero con un gran sentido de comunidad en algunas áreas. Podría ir un par de veces más de vacaciones. No me cansaría de ver sus museos, parques y estatuas, no me cansaría de escuchar Bad Romance de Lady Gaga interpretada por una banda de higschoolers queer.
Es un problema, y así debe llamarse, el mero hecho de omitir al pensamiento marxista, crítico, marxista analítico. Vi a nuestros amigos por una semana, platiqué con ellos, me quedé en sus casas, comí su comida; pensé mucho en cuánto hemos cambiado y hacia dónde estamos yendo. Noté que cuando decidimos volver a México, además de elegir un camino geográfico, sobre todo optamos por una línea ideológica. Decidimos no quedarnos con sólo una historia. Intento decir que el pensamiento latinoamericano presente en la estructura, currícula y métodos de la UNAM (mi UNAM) me ha dado la libertad de observar distintos aspectos del mundo, no creo que la Universidad sea lo suficientemente crítica, sin embargo, en medio de las discusiones sobre sociedad civil en un café cerca de la Casa Blanca, me pareció suficiente saber de la existencia del pensamiento de Foucault. Allí, entre el Pentágono y el Memorial a Lincoln supe que es fundamental recordar que somos vigilados, a veces castigados, tal vez premiados sin ser vigilados. Me alegró reconocer las alternativas del american way of life.
La vida estudiantil en México es sumamente distinta a la estadounidense, siempre lo hemos sabido. No sé si lo esencial radique en vivir en un campus, tener clases pequeñas, elegir clases, no sé... Sé que me importa el activismo estudiantil y el cómo los universitarios entendemos nuestro rol en la toma de decisiones. El activismo para mí siempre ha sido político y como tal, formativo en el plano social e ideológico; será tal vez porque en América Latina, el tercer mundo, el mundo subdesarrollado (llámalo como quieras), las exigencias estudiantiles van de la mano con la lucha obrera y campesina, el movimiento estudiantil tiene potencial de volverse movimiento social y viceversa. No en Estados Unidos, no en el actual círculo de los estudiantes de Liberal Arts y Ivy League, sería interesante considerar al sistema de California o NY. Me sorprendió la falta de vínculos entre el mundo académico y el mundo en general, conclusión que he sacado de platicar con quienes estudian aquí y de observar Georgetown y su relación con el entorno inmediato, de recordar Columbia en NYC. Seguramente me equivoco. Poner banderitas en la calle que dicen "War is not the answer" y no emprender ningún otro tipo de acción, no es compromiso político ni ideológico, es simplemente un conjunto de buenas intenciones.
Tan buenas intenciones como decir que una quiere trabajar en una organización no-gubernamental en un país latinoamericano habiendo sido educada en EUA. Nada de "abajo el imperialismo" en mis palabras, simplemente creo que el cómo se entiende la ciudadanía en un país tan institucionalizado dista mucho de lo que buscan los pueblos en América Latina, para empezar, a veces dudo mucho que deba hablarse de ciudadanía en el contexto latinoamericano, tal vez debiera cambiar el término. Me acordé de cuán ingenua era yo cuando volví, cuan descontextualizada, la diferencia es que tenía 18 y mi formación no era especializada. Vivir en Oaxaca me enseñó mucho, estudiar en la Fac y a la par trabajar en Alianza Cívica, más, evidentemente aquí no me refiero al conocimiento académico sino al aprendizaje del día a día. Trabajar en ONG's, en Colectivos, etc. no es cosa sencilla.
Resultará obvio el porqué tuve emociones encontradas. Washington y un par de conversaciones que tuve allá fue encararme a mí pero hace unos años, recordar mis razones para estar donde estoy. Encontrar a los amigos de hace tiempo me aclaró el camino.
Por todo lo demás, DC es una ciudad organizada, discriminatoria y patriota pero con un gran sentido de comunidad en algunas áreas. Podría ir un par de veces más de vacaciones. No me cansaría de ver sus museos, parques y estatuas, no me cansaría de escuchar Bad Romance de Lady Gaga interpretada por una banda de higschoolers queer.
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Lo dije,
Me dijeron,
Que nadie me lea,
USA
June 5, 2011
Es que últimamente me molesta el silencio
"¿Aura, qué tipo de música te gusta?
-No es que me guste la música- Nada."
Y pensé en las notas, en cada una de ellas, en cómo se van juntando tan naturalmente. Pensé en lo que pueden significar y en los silencios que se esconden entre ellas. Me acordé del chello, del Conservatorio, de aquellos días.
Decidí hacer un blog para Aura y para mí, ponerle música y explicaciones.
-No es que me guste la música- Nada."
Y pensé en las notas, en cada una de ellas, en cómo se van juntando tan naturalmente. Pensé en lo que pueden significar y en los silencios que se esconden entre ellas. Me acordé del chello, del Conservatorio, de aquellos días.
Decidí hacer un blog para Aura y para mí, ponerle música y explicaciones.
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Me dijeron,
Primaveras inesperadas.,
Que nadie me lea
November 19, 2008
Carta a Baltimore
A Milo, quien es poesía.
A Hugo, quien quería ser maestro rural y poeta.
Me cuesta tanto coger el lápiz para escribirte. Tomo horas mirando su amarilla sencillez, su compleja utilidad, su inmensa incertidumbre. Pareciera guardar años de historias y palabras, no sé, últimamente tiende a convertirse en mi fantasma y en mi sombra.
******
Él camina a todos lados sin saber porqué, carga un bulto inmenso que aún está por descubrirse, sospecho que en el fondo hay flores y nubes de algodón. Aquí hay burbujas de esas. Camina encorvado aunque apenas tiene 19 años, lee todo el tiempo y gusta de los pleonasmos pese a que todavía no sabe que es eso. Tampoco se ha dado cuenta de su belleza y capacidad. Dios no existe, si existiera le hubiese dado la oportunidad de escapar. Le digo Feño de cariño, vive en Ixhuatán y es mi amigo. Creo que no te había contado.
Calculo quinientos pescadores lanzando atarraya a las doce de la noche. Salen de sus casas al atardecer y vuelven al amanecer después de haber pesado el camarón. Dicen los ikoots que los débiles mueren a los primeros quince piquetes de zancudo, los fuertes viven en el mar para siempre. Ella es pescadora. La única en su comunidad. Recibo insultos en lugar de sonrisas. Imaginarás lo que los hombres dicen, imaginarás lo que la gente piensa. Suleyma es una de las mujeres más fuertes que conozco, cruza ríos y rompe mares. Creo que no te había contado.
Tengo “novio” y es mi alumno aunque tiene mi edad. Nunca ha puesto atención a clase, no le interesa el simple past, ni el will, ni el where, ni when, ni how, ni why, ni why not. A mí tampoco. Siempre había tomado el pupitre como punto de vigilancia y observación. Generalmente tarareaba una canción y dibujaba poemas en el cuaderno de raya casi invisible. Le contesté algo como “aja”, me cogió de la mano y sentí caracoles en el ombligo. Sonreí. Me sorprendió, me sorprendí. Le dije y no mentí. Romper jerarquías no fue idea mía sino tuya (y de Freire). No sé si pueda. Creo que no te había contado.
Fui a una reunión de appistas zapotecos, comuneros juchitecos, ejidatarios de “La Venta”, abogados de Derechos Humanos y estudiantes de la UNAM, CIDE, ENAH, ITAM, etc. Ojala puedas crear la imagen en tus ojos. Hablaron de los abusos de ingenieros y contratistas en la construcción del Parque Eólico de ”La Ventosa”. Resulta que la Comisión Federal de Electricidad renta cada hectárea en 150 pesos al año. Resulta que cada generador produce 2 millones de pesos al año. Resulta que por cada hectárea hay un aerogenerador. Resulta que a la hora de firmar contratos no había traductor. Resulta que 80% de los ejidatarios y comuneros son analfabetos. Resulta que eso es progreso. Diana, mi hermana, es ingeniera geofísica y hará prácticas en “La Venta 4”, proyecto en construcción. Resulta que mis palabras no son suficientes. Creo que no te había contado.
Aquél avión que pasó a estropear un día de felicidad cayó a dieciocho minutos (con poco tráfico) de mi (tu) casa. Él tenía la edad de mi mamá y supongo que en gran medida ella se asustó mucho más por el hecho de compartir esa característica tan absurda. Llamó al día siguiente para sugerir mi “exilio light”, mi vuelta a la vida de ”brasero de primera”, mi regreso a la “tierra prometida”. Tal vez aparezca en NY un día de estos. Admito que yo también tengo miedo. A ratos sueño a México como campo de batalla en el Punjab, otras veces me lo imagino como oasis en Rajhastán. Con todo lo sucedido últimamente me cuesta mucho verlo bien. Creo que no te había contado.
******
Te extraño mucho. No te había dicho.
Te amo simplemente porque eres. Seguro nunca te lo dije.
Atenea
19.11.08
A Hugo, quien quería ser maestro rural y poeta.
Me cuesta tanto coger el lápiz para escribirte. Tomo horas mirando su amarilla sencillez, su compleja utilidad, su inmensa incertidumbre. Pareciera guardar años de historias y palabras, no sé, últimamente tiende a convertirse en mi fantasma y en mi sombra.
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Él camina a todos lados sin saber porqué, carga un bulto inmenso que aún está por descubrirse, sospecho que en el fondo hay flores y nubes de algodón. Aquí hay burbujas de esas. Camina encorvado aunque apenas tiene 19 años, lee todo el tiempo y gusta de los pleonasmos pese a que todavía no sabe que es eso. Tampoco se ha dado cuenta de su belleza y capacidad. Dios no existe, si existiera le hubiese dado la oportunidad de escapar. Le digo Feño de cariño, vive en Ixhuatán y es mi amigo. Creo que no te había contado.
Calculo quinientos pescadores lanzando atarraya a las doce de la noche. Salen de sus casas al atardecer y vuelven al amanecer después de haber pesado el camarón. Dicen los ikoots que los débiles mueren a los primeros quince piquetes de zancudo, los fuertes viven en el mar para siempre. Ella es pescadora. La única en su comunidad. Recibo insultos en lugar de sonrisas. Imaginarás lo que los hombres dicen, imaginarás lo que la gente piensa. Suleyma es una de las mujeres más fuertes que conozco, cruza ríos y rompe mares. Creo que no te había contado.
Tengo “novio” y es mi alumno aunque tiene mi edad. Nunca ha puesto atención a clase, no le interesa el simple past, ni el will, ni el where, ni when, ni how, ni why, ni why not. A mí tampoco. Siempre había tomado el pupitre como punto de vigilancia y observación. Generalmente tarareaba una canción y dibujaba poemas en el cuaderno de raya casi invisible. Le contesté algo como “aja”, me cogió de la mano y sentí caracoles en el ombligo. Sonreí. Me sorprendió, me sorprendí. Le dije y no mentí. Romper jerarquías no fue idea mía sino tuya (y de Freire). No sé si pueda. Creo que no te había contado.
Fui a una reunión de appistas zapotecos, comuneros juchitecos, ejidatarios de “La Venta”, abogados de Derechos Humanos y estudiantes de la UNAM, CIDE, ENAH, ITAM, etc. Ojala puedas crear la imagen en tus ojos. Hablaron de los abusos de ingenieros y contratistas en la construcción del Parque Eólico de ”La Ventosa”. Resulta que la Comisión Federal de Electricidad renta cada hectárea en 150 pesos al año. Resulta que cada generador produce 2 millones de pesos al año. Resulta que por cada hectárea hay un aerogenerador. Resulta que a la hora de firmar contratos no había traductor. Resulta que 80% de los ejidatarios y comuneros son analfabetos. Resulta que eso es progreso. Diana, mi hermana, es ingeniera geofísica y hará prácticas en “La Venta 4”, proyecto en construcción. Resulta que mis palabras no son suficientes. Creo que no te había contado.
Aquél avión que pasó a estropear un día de felicidad cayó a dieciocho minutos (con poco tráfico) de mi (tu) casa. Él tenía la edad de mi mamá y supongo que en gran medida ella se asustó mucho más por el hecho de compartir esa característica tan absurda. Llamó al día siguiente para sugerir mi “exilio light”, mi vuelta a la vida de ”brasero de primera”, mi regreso a la “tierra prometida”. Tal vez aparezca en NY un día de estos. Admito que yo también tengo miedo. A ratos sueño a México como campo de batalla en el Punjab, otras veces me lo imagino como oasis en Rajhastán. Con todo lo sucedido últimamente me cuesta mucho verlo bien. Creo que no te había contado.
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Te extraño mucho. No te había dicho.
Te amo simplemente porque eres. Seguro nunca te lo dije.
Atenea
19.11.08
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Traumas Clasemedieros.
September 22, 2008
De un Ipod y un huipil
Voy a arriesgar una reflexión pública sobre la situación de los jóvenes del Istmo de Tehuantepec, zona en la que actualmente vivo.
De acuerdo a lo establecido por el sistema educativo del estado de Oaxaca, el profesor tiene la obligación de hacerle ver a sus alumnos que la identidad del pueblo radica en los orígenes del mismo, es decir, en la raíz indígena correspondiente al lugar, sea ésta huave o zapoteca. El maestro es asimismo férreo indigenista. Uno debe considerar que de principio, en varias comunidades del Istmo, comenzando por San Francisco Ixhuatán, no se sabe bien a bien cuándo ni cómo llegó la gente. Hasta el momento hay disputas por aclarar si los huaves llegaron antes que los zapotecas o viceversa. Entonces, el maestro indigenista no tiene sustento a sus palabras diga lo que diga. Esto, como sea, no suele importarle al docente, lo fundamental es hacerle creer al joven que es totalmente indígena.
La mayoría de los jóvenes piensan que son indígenas y que cualquier entidad externa pretende arrebatarles eso. No obstante, al verse a sí mismos influenciados por la migración de sus hermanos y/o padres a los Estados Unidos cuestionan lo antes dicho. Por un lado, el profesor les ha creado la idea de que son completamente zapotecas o huaves y por lo tanto socialmente vulnerables, por otro, cómo se puede ser todo indígena cuando se viste con playeras Abercrombie y se carga un Ipod lleno de canciones de 50Cent y Eminem recién llegado como regalo de Houston. Pocos son los que han concebido la noción de ser mestizo.
Por último, los políticos (especialmente priistas) tienden a hablar de unidad nacional, equiparando a esta área del país con el norte y el centro. Pepe Guerra, presidente municipal ixhuateco, en su discurso del Día de la Independencia dijo que Miguel Hidalgo al igual que él y muchos políticos del estado, lo único que deseaban era el bien de México como república y no como conjunto administrativo de naciones. Así cuando los alumnos me ven y son obligados a compararse conmigo no encuentran muchas similitudes pues yo tengo de zapoteca lo que ellos tienen de españoles. Al final los jóvenes istmeños son huaves/zapotecas, prospectos a migrantes ilegales y mexicanos.
¡Viva San Pancho Ixhuatán! ¡Viva Oaxaca! ¡Viva México! ¡Vivan Juárez y sus borreguitos!
De acuerdo a lo establecido por el sistema educativo del estado de Oaxaca, el profesor tiene la obligación de hacerle ver a sus alumnos que la identidad del pueblo radica en los orígenes del mismo, es decir, en la raíz indígena correspondiente al lugar, sea ésta huave o zapoteca. El maestro es asimismo férreo indigenista. Uno debe considerar que de principio, en varias comunidades del Istmo, comenzando por San Francisco Ixhuatán, no se sabe bien a bien cuándo ni cómo llegó la gente. Hasta el momento hay disputas por aclarar si los huaves llegaron antes que los zapotecas o viceversa. Entonces, el maestro indigenista no tiene sustento a sus palabras diga lo que diga. Esto, como sea, no suele importarle al docente, lo fundamental es hacerle creer al joven que es totalmente indígena.
La mayoría de los jóvenes piensan que son indígenas y que cualquier entidad externa pretende arrebatarles eso. No obstante, al verse a sí mismos influenciados por la migración de sus hermanos y/o padres a los Estados Unidos cuestionan lo antes dicho. Por un lado, el profesor les ha creado la idea de que son completamente zapotecas o huaves y por lo tanto socialmente vulnerables, por otro, cómo se puede ser todo indígena cuando se viste con playeras Abercrombie y se carga un Ipod lleno de canciones de 50Cent y Eminem recién llegado como regalo de Houston. Pocos son los que han concebido la noción de ser mestizo.
Por último, los políticos (especialmente priistas) tienden a hablar de unidad nacional, equiparando a esta área del país con el norte y el centro. Pepe Guerra, presidente municipal ixhuateco, en su discurso del Día de la Independencia dijo que Miguel Hidalgo al igual que él y muchos políticos del estado, lo único que deseaban era el bien de México como república y no como conjunto administrativo de naciones. Así cuando los alumnos me ven y son obligados a compararse conmigo no encuentran muchas similitudes pues yo tengo de zapoteca lo que ellos tienen de españoles. Al final los jóvenes istmeños son huaves/zapotecas, prospectos a migrantes ilegales y mexicanos.
¡Viva San Pancho Ixhuatán! ¡Viva Oaxaca! ¡Viva México! ¡Vivan Juárez y sus borreguitos!
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August 28, 2008
Contextos
Vine aquí a buscar una realidad distinta. Una que me despertara de sueños utópicos y días tan bellos... Una realidad que me hiciera ver lo falso de la mía.
San Francisco Ixhuatán. MUWCI. Ciudad de México. New York. Mumbai. Zanatepec. Toronto. Juchitán. London. Coyoacan. Tlalpan. Frankfurt. Oaxaca. APPO. Naxalites. Indígenas. Zapotecas. Huabes. Mixes. Español. Inglés. Hindi. Zapoteco. Gixha. Idealismo. Post UWC trauma. Soledad. Tristeza. Esperanza. Libertad. Miedo. Autonomía. Familia. Amigos. Alumnos. Nadine. Karoline. Aditi. Angelika. María. Ricardo. Julio. Aneta. Milo. David. Pablo. María Emilia. Moisés. Feño. Emmanuel. Futuro. Presente. ONG´s. Activistas. Sociología. Derecho. Examen. Common Application. SAT 1. 1 de la madrugada. 6 de la mañana. 9 de la noche. Amanecer. Anochecer. Pláticas interminables. Discusiones insoportables. Decisiones pseudo importantes. Relativismo. Universalismo. Contradicción. Confusión. Juventud. Identidad. Pertenencia.
Distintos lugares, personas y momentos que parecen ser incompatibles.
San Francisco Ixhuatán. MUWCI. Ciudad de México. New York. Mumbai. Zanatepec. Toronto. Juchitán. London. Coyoacan. Tlalpan. Frankfurt. Oaxaca. APPO. Naxalites. Indígenas. Zapotecas. Huabes. Mixes. Español. Inglés. Hindi. Zapoteco. Gixha. Idealismo. Post UWC trauma. Soledad. Tristeza. Esperanza. Libertad. Miedo. Autonomía. Familia. Amigos. Alumnos. Nadine. Karoline. Aditi. Angelika. María. Ricardo. Julio. Aneta. Milo. David. Pablo. María Emilia. Moisés. Feño. Emmanuel. Futuro. Presente. ONG´s. Activistas. Sociología. Derecho. Examen. Common Application. SAT 1. 1 de la madrugada. 6 de la mañana. 9 de la noche. Amanecer. Anochecer. Pláticas interminables. Discusiones insoportables. Decisiones pseudo importantes. Relativismo. Universalismo. Contradicción. Confusión. Juventud. Identidad. Pertenencia.
Distintos lugares, personas y momentos que parecen ser incompatibles.
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July 1, 2008
¿Yendo, escapando, creciendo o huyendo?
Irme allá porque aquí no me siento lo suficientemente útil. Irme porque la apatía de los amigos me cansa y entristece. Irme porque el tema de conversación suele ser la última borrachera. Irme porque comienzo a cansarme de discutir acerca del porqué debo estudiar Sociología. Irme porque en las noticias aparece un reportaje de cómo hacer barcos de papel. Irme porque hay políticos priístas en las revistas de hospital. Irme porque los taxis inundan con humo mi nariz de pasto y azucenas. Irme porque lo que me enseñó India se caerá a cachitos si no se reafirma. Irme porque en Oaxaca los maestros enseñan tres de nueve meses. Irme porque en Oaxaca los maestros estudiaron hasta la secundaria. Irme porque en Oaxaca se enseña con libros de texto de hace seis años. Irme porque allá no hay Internet, ni teléfono, ni periódicos, ni agua, ni comida. Irme porque sé muy poco. Irme porque hasta que no se rompa el estereotipo no habrá otros que se atrevan a escaparse. Irme porque Oaxaca ahora se siente más lejana que la India. Irme porque es necesario. Irme porque después de todo siempre quise ser maestra de secundaria. Irme porque hablo español y ellos no. Irme porque hablan zapoteco y yo no. Irme porque a los treinta el idealismo juvenil se me habrá escapado de las manos. Irme por un año y nada más. Irme porque de aquí ya hace tiempo que me he ido…
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