July 17, 2012

Sonrisa

Estuve sonriendo un par de minutos, hubieras visto mi sonrisita inmensa, como esa que ilumina la cara de los niños cuando por fin aprenden a leer su nombre. No pude dejar de sonreír mientras pensaba en el pasado, en aquellas tardes lluviosas inundadas de agua celestial (lágrimas de Dios), el mar acaparando la tierra poco a poco, llevándosela quién sabe dónde y yo ahí: pensativa.

Estuve tan sonriente, casi-casi carcajeante. Grito a los cuatro vientos que ya puedo reírme de eso que pasó, me pasó. Me estoy riendo de forma incontrolable, incontenible, imprevista, indescriptible. Eso que pasó, ya por fin pasó.

Crecí.

Estoy riendo del domingo. Los dos abrazados medio día nada más porque sí, porque no hay explicaciones necesarias, ni cuerpos que se cansen, ni tardes que anochezcan. Se vale sonreír sólo por el tiempo compartido, las manitas acariciándose, los besos otorgados, las promesas regaladas, las mentiras calcinadas. Sonrío por las heridas verdaderas de los amores de mentira. Sonrío por las heridas de mentira de los amores de a de veras. Sonrío por las palabras. Se vale carcajearse de repente.

Por la vida misma, se sonríe. Así, con la misma sonrisa de cuando aprendí a nombrar las letras.

Crecí.

June 17, 2012

Inesperado

Por respeto, tienes el derecho a no escribirme jamás.

No me escribas de tu vida, no me saludes, ni digas que estás contento, no me cuentes historias de frío invernal, de aprendizajes sublimes, de encuentros fortuitos. No me describas la escena de cuando te encontraste con aquella mujer que le daba de comer a las palomas en todas y cada una de las fuentes que viste en esa otra ciudad; tampoco quiero saber sobre los trenes que tomabas en la madrugada para arribar en la mañana y aprovechar todo el tiempo, darle un abrazo, beso, dos palabras; no se te ocurra saludarme de repente, ni siquiera en mi cumpleaños, o en el tuyo, o en el triunfo del 1 de julio, o en la Navidad en Islandia, guárdate el saludo; ahorra el mensaje telefónico para una mejor ocasión (la nostalgia en la vejez, algún funeral).

Por respeto, tienes el derecho a no escribirme jamás.

No me escribas un poema secreto.

Por respeto.

Siquiera, cariño.

June 11, 2012

Somos más

Bonito es ver a Valeria emocionarse por el calor del suelo al sostener más de 40 mil cuerpos. Se emociona porque no sabe. Piensa que somos iguales. No lo somos, es sencillo. Porque "nosotros" (entre comillas enormes) tenemos Historia de lucha combativa, sabemos alargar el tema, colgar pancartas, aplazar votaciones. Me niego a fingir horizontalidad, no puedo hacer como si nada. Olvidarme del pasado. No existe horizontalidad entre dos idénticas que crecieron desiguales, en tiempos que parecen acumular cuarenta años de distancia: mi barrio frente a su privada resguardada, las ropas de mi padre frente al vestido de su madre, mi primer viaje en avión fue a los 15, el suyo a los 2 meses, nunca tuve dinero para cigarros, a ella le sobró, no sé comer con cinco tenedores. Heredera yo de la escuela laica y gratuita, asidua del transporte público, de las bibliotecas estatales, de las funciones de cine gratis, de los conciertos en plazas inmensas, de los intercambios de libros, de la esperanza en cada paso (¿si no cómo, caray?). Me niego a fingir horizontalidad, díganle a mi amiga que me emociona su alegría, pero que ya no pienso pretender más. Basta con permitir que este tiempo nos acaricie. El suelo nos caliente tanto como los brazos del otro. Sobra con que nos miremos, encuentre de repente, que no estamos hablando de horizontalidad. Digo Asamblea y digo justicia. Bonito es verles a todos ilusionarse con este inminente, doloroso fracaso.

April 13, 2012

El silencio, también a mí, me despertó

Aquí, ahora, hay que decidir si se toma el primer o el segundo camino, que más bien deberían ser llamados caminos a secas, sin mayor descriptivo.

Como deberían ser todos las cartas casuales. No deberían dar respuesta a ninguna pregunta, bastan las palabras que saben dibujar escenas lejanas, entre árboles, nieve, frío o lagos. Eso es suficiente.

La guerra, los muertos (a los mexicanos nos tomó mil quinientos muertos por día para levantarnos un abril de 2011, desde entonces la curva de asesinatos por el narcotráfico ha ido en descenso), las mujeres descuartizadas, usadas para ritos obscenos; los indios, jóvenes, estudiantes, madres, activistas sociales desaparecidos; el negocio de los niños embodegados, el tiempo escurridizo. Son lo de menos.

Por respeto, no hay que decir verdades. O hay que decirlas sutilmente.

Atenea, querida, lamento informarte que tu inconformidad ante la injusticia no se resuelve estudiando Derecho. A ti te gustan las Humanidades y las Ciencias Sociales, una debe estudiar lo que le gusta. Del futuro, Atenea, nos habremos de preocupar en el futuro. Tú, por lo pronto, deberías dejar la Pedagogía y dedicarte a escribir cuentos, novelas o aforismos.

April 3, 2012

Mauerpark

-¿Vale la pena?- Preguntó Carlos a la distancia.
-No, creo que no... Yo sé que no vale la pena-.

Todo fin de viaje es el principio de otro. Ese tren hacia Hamburgo que tomé algún día de la segunda semana de noviembre fue el principio de este otro andar.

A veces una viaja no para narrar nuevos sucesos, tomar buenas fotos, mandar más postales; sino para definir a pinceladas gruesas qué existencia, qué futuro, qué vida quiere tener. Viajar para reconstruirse.

Berlín, la ciudad, es lo de menos.