July 22, 2008

Three hundred.

For Aditi.
All these lights giggling in the night were saying good bye to me, hoping I could come back soon. All these lights that had shown me the way to be safe while traveling around when I had just turned sixteen, when I was scared of living there and when I did not know if three thousand and a passport would be enough. All these lights that taught me to walk without fear in middle of the night, in middle of a holy place, in middle of hundreds of bodies being cremated. All these lights that invited me to buy litchi ice cream near the beach and share it with the moon, the sea and Theo. All these lights that seemed to be very far away from the villages around the school. All these lights that would turn on and off while Amir Khan dances in a Bollywood movie. All these lights that now hide in corners of the world and ask me to look for them.
I was never so excited of playing hide and seek or seek and seek (never, never hide)

July 1, 2008

¿Yendo, escapando, creciendo o huyendo?

Irme allá porque aquí no me siento lo suficientemente útil. Irme porque la apatía de los amigos me cansa y entristece. Irme porque el tema de conversación suele ser la última borrachera. Irme porque comienzo a cansarme de discutir acerca del porqué debo estudiar Sociología. Irme porque en las noticias aparece un reportaje de cómo hacer barcos de papel. Irme porque hay políticos priístas en las revistas de hospital. Irme porque los taxis inundan con humo mi nariz de pasto y azucenas. Irme porque lo que me enseñó India se caerá a cachitos si no se reafirma. Irme porque en Oaxaca los maestros enseñan tres de nueve meses. Irme porque en Oaxaca los maestros estudiaron hasta la secundaria. Irme porque en Oaxaca se enseña con libros de texto de hace seis años. Irme porque allá no hay Internet, ni teléfono, ni periódicos, ni agua, ni comida. Irme porque sé muy poco. Irme porque hasta que no se rompa el estereotipo no habrá otros que se atrevan a escaparse. Irme porque Oaxaca ahora se siente más lejana que la India. Irme porque es necesario. Irme porque después de todo siempre quise ser maestra de secundaria. Irme porque hablo español y ellos no. Irme porque hablan zapoteco y yo no. Irme porque a los treinta el idealismo juvenil se me habrá escapado de las manos. Irme por un año y nada más. Irme porque de aquí ya hace tiempo que me he ido…

Una historia de amor. Martha de Dueñas

Amado, cuéntame una historia larga de muchas gentes.
No.
Cuéntame una historia corta de ti.

June 12, 2008

Losing it

New York smells like strawberries growing in middle of a fruits’ garden. This smell gets as big as one can imagine, it invades one’s thoughts and suddenly I am lost. I am really lost. I must take the train number 2 to Flatbush, then the B6 bus and finally I have to walk two streets to my left to find myself in the right place.
While I get lost I think about intellectual challenges and how I am planning to go to my city in one week. Just one week. Hold on Atenea. Who’s idea was to get lost in New York?
While I get lost I think about sending postcards to my friends. One postcard to Mexico, two to India, some to Latin America, few to Europe. I think postcards fly above countries, as birds do. Postcards= Birds. Birds= Friends. Where are my friends? They seem to be lost as well. Lost in Delhi (once I was lost there), lost in Wien, lost in Berlin, lost in Mauritius, lost in Navarra. Lost everywhere.
While I get lost I think about MUWCI and how much it taught me, the teachers, the food, the rocks in my way to school, the snakes in the pool, the way things work there. The moments give the impression of being permanent on me. I do not want to forget and my memories little by little start falling apart.
While I get lost I think about Doris Lessing talking in the Nobel Lecture. African kids reading American short stories. Indian kids learning English from a Mexican. Mexican kids being taught Nahuatl from a Spanish speaker. The world sometimes loses logic. So do I.
While I get lost I feel sorry about forgetting my M and M’s all over the kitchen. I think about Sohail being yelled and Dhruv laughing happily. I remember my sisters and how far they are. Far does not refer to distance.
I am lost and it is not because I missed the train number 2.

May 17, 2008

La vida está detrás de esa puerta.

Sucede que me voy en siete días, detrás de ese tiempo y esa puerta se encuentra una realidad alterna a lo sucedido en este lugar por dos años. Dos años. Septiembre 2, una y media de la madrugada, 2006. André, Julio, Atenea y un calor tremendamente seco, humo, el aeropuerto de Mumbai, turbantes, burkas, saris, uniformes. Tu recuerdo en mí que no se iba. ¿Yo por qué?. Si, el segundo país más grande del mundo. Un camión blanco, un camino y después de varias horas la neblina que cubría lo verde de las montañas, montañas verde brocoli con pastos de brocoli y olor a brocoli. Brocoli, como el de las ensaladas de la abuela. Llegas y Aneta (¿O Atenea en otro orden?) tan blanca como la nieve y su acento polaco y sus ganas de hablar español y su conocimento del ruso y su francés y hindi. “Hola, bienvenida” en cincuenta idiomas.
Hindi que inunda mis oídos en Pune, “Madame, aap kaise hai?” Bahut Acha digo yo, estoy bien, todo está bien, es sólo que de aquí a casa son doce horas, es de mañana y de noche, noche- mañana ¿es de noche o mañana?. Doce horas. Doce días. Todo lento, es que el inglés reduce las ideas y pasan más lento. Lentitud. Noviembre de repente. Ahmedabad y mujeres con guantes negros, burkas, polvo en mi nariz y cubierta con un velo oscuro, niños que leen el Corán. Afganistán, Irán, Paquistán, no, no, no... India de película. Las Tortugas Pueden Volar con Alicia en el Lumiere Reforma, igual pero sin estadounidenses. Nunca jamas gringos porque a mi Melina no la llamaría así, su acento de Miami y su llorar silencioso en la noche. Llora por esos niños. Pretención o empatía. ¿Cómo empatía si yo nunca estuve sin comer más de doce horas?. Rifayat con su hijab convenciéndome hacer Ramadán, cinco de la mañana, come, nada de agua, seis treinta y ocho de la tarde, come, toma agua, harta agua. Hace calor. Tal vez Dios existe. Discutamos si existe o no. Por favor. Si existe.
Pero de regreso a diciembre, viajar, Theo, dos metros, walking tree, Atenea uno ochenta, si (tú, yo) también. Kajuraho, ruinas con dibujos del kamasutra, un hombre, una mujer, un caballo y un hombre y otro caballo y otros hombres (¿cómo se hace eso?). Varanasi, la ciudad sagrada del hinduismo, el Ganges desnudo a la mañana, olor a mil trescientos muertos quemándose al día, olor a Lord Krishna bañándose, olor a incienso, nada más. “Si mi papá estuviese aquí”. Soledad el 24 de diciembre. El Taj Mahal, increíblemente blanco, bella foto esta de las sombras, no más. Jama Masjid, nadie acá pero maravillosamente bello, árabe cantado o rezado. Cantado, olvidémonos de la religión. Udaipur. “Atenea, está chida tu cara” Ja. Gracias, pero no. Enero en Muwci. Esta es mi casa, quiero a mi casa, me gusta mi casa, se siente a casa. México-casa-Muwci- mi casa.
Enero y febrero mirándole, marzo allá lejos, entre Tíbet (porque eso en realidad se llama Tíbet) e India. Dalai Lama que caminó hace 55 años. Ciento cincuenta mil tibetanos en Daramshala. Refugiados. Momos. Lágrimas. Haz algo (¿Quién? Si, tú, yo, nosotros) Puedo subir montañas, me gusta la nieve. Free Tibet en la roca. Conversación en el tren, doce horas contadas, tu hermano, mi hermana, nosotros. Hablaste. Te hice hablar. Amistad, tú eres yo, yo soy tú. Pero también yo soy él, tú eres él, todos somos iguales. En serio.
La escuela que me da un 33. Importa poco. Máximo 42. No vine a estudiar. Vine a platicar (¿segura?). Si, de verdad. Habla. Toca ese chello. Canta. Juega. Ya estás grande. No es cierto. Me quiero quedar aquí siempre. 2 de junio de 2007, 6 de la mañana, México DF. “Hola de nuevo. ¿Por cuánto estuviste esperándonos?”
Y te apareces aún, hoy después de todo este tiempo. ¿Un año? ¿Dos años? Se comenzaba a terminar.